Tratamientos y Cuidados

Aún cuando la moderna tecnología ha hecho significativos aportes al mundo de la decoración de interiores, los elementos nobles siguen siendo los preferidos por quienes buscan una óptima relación entre calidad, precio y durabilidad. Y entre los materiales nobles utilizados en los pisos, la madera ocupa, sin dudas, un lugar de privilegio.

Ningún otro material es capaz de aportar la calidez, duración, belleza y naturalidad que un piso de madera derrocha en cualquier ambiente. Ya sea en una suntuosa sala o en una habitación de estilo rústico, siempre podremos elegir a la madera como elemento preponderante, sin temor a equivocarnos.

Si bien las aplicaciones que pueden dársele a la madera son innumerables, entre las más difundidas se hallan los pisos, en especial por su alta resistencia al uso y al tiempo, aunque requieren ciertas técnicas y recursos para su preservación y mantenimiento.
 
Otro punto de difícil solución es determinar el tipo de manera adecuado para cada estilo y ambiente, por lo cual lo más recomendable es contar con asesoramiento profesional en este sentido para no lamentar luego malas decisiones.

Al momento de escoger la madera para un piso es preciso conocer anticipadamente el color que la misma adoptará luego del pulido y encerado correspondiente. Muchas maderas lucen de un color determinado en estado natural y luego intensifican otros tonos como resultado del tratamiento que reciba una vez colocado el piso.

También será necesario conocer las vetas para poder ubicarlas en el sentido deseado.
Pero sin dudas, una de las mayores preocupaciones de quienes eligen la madera para sus pisos, es el tratamiento que éstos habrán de requerir en el tiempo, para asegurar su durabilidad y calidad. Pero a pesar de su resistencia, la madera puede ser susceptible de sufrir la agresión de elementos externos como la humedad, plagas, cambios de temperatura, etc.

Entre las formas más comunes de protección de los pisos de madera podemos citar:
  • Natural: esta opción deja la madera tal y como la adquirimos en una empresa, sin barnices de ningún tipo. Es una alternativa válida que rescata la belleza natural de la madera, pero es tal vez la que requiere mayores cuidados. Ya sea que se deje al natural o que se proteja con otros métodos, la madera debe recibir siempre un sellante o producto tapa-poros. Estos productos penetran en las fibras profundas de la madera protegiendo su estructura y apariencia. Algunos de los que se encuentran en el mercado poseen a su vez insecticidas de alto valor residual que eliminan cualquier insecto que pueda contener la madera y previene de futuras plagas que pudieran atacarla. La principal desventaja de la madera "natural" es su alta exposición a los elementos (cambios de temperatura, humedad, etc.) y la elevada sensibilidad a manchas, rayas y abolladuras.
  • Plastificado: consiste en la aplicación de una capa de barniz al aceite que otorga distintas terminaciones al piso: con brillo, sin brillo u semi-brillante. Este sistema es ideal para lograr un alto nivel de protección de manchas y uso, al tiempo que facilita la limpieza y durabilidad. Es necesario evitar rayones que puedan quitar esta película protectora al piso.
  • Hidrolaqueado: se llama así a la aplicación de una terminación de base acuosa cuya principal ventaja es que brinda al piso una apariencia natural (mayor que el plastificado). También es importante señalar que por no contener solventes, el olor post-aplicación es casi inexistente y permite su utilización a las pocas horas de realizado el trabajo. Su vida útil es menor que el plastificado y su mantenimiento un poco más exigente.

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